machismo
Comportamiento atávico que aprovecha una supuesta superioridad cultural y física del género masculino y una determinada idea de hombre para mantener la gran cantidad de privilegios sociales que ostenta con respecto al femenino. Luchar contra esta visión distorsionada de la realidad es uno de los principales objetivos culturales de nuestro tiempo, que desea acabar sobre todo con los casos de violencia explícita e implícita, pero también con todas las costumbres que de alguna forma supongan un menoscabo de las mujeres. El machismo suele oponerse a las medidas de discriminación positiva de la mujer y su enorme influencia social se deja sentir igualmente en relación a otros tipos de masculinidad, que son rechazados por no someterse a la horma estándar. Aunque es poco frecuente hablar de “urbanismo machista”, las visiones más avanzadas sostienen que los modelos urbanos más frecuentes están pensados para resolver funciones básicamente masculinas (traslados motorizados casa-trabajo a través de calles-pasillo) mientras los trabajos que lamentablemente continúan siendo realizados sobre todo por mujeres, como los cuidados, los pequeños recados o la crianza, no tienen mucho protagonismo en las ciudades pensadas para los coches. Además, la seguridad de las mujeres, tantas veces amenazadas en el espacio público de múltiples formas, constituye una preocupación constante en los muchos municipios comprometidos con la perspectiva de género.